Información extraída de CABI / Artículo que salió en El Periódico. Pinche Aquí.

Política fiscal es un concepto macroeconómico que tiene que ver con las cifras macro de un país: concretamente el déficit fiscal y la deuda pública, son las dos variables más importantes para medir la sanidad fiscal de un país, o la estabilidad macro. De ellas se derivan una serie de razones financieras que se usan en los modelos de riesgo país tal es el caso de déficit y deuda sobre PIB, o normalizadas a exportaciones o reservas internacionales, entre otras. 

Como verán el concepto macro no profundiza más allá. Llevémoslo a las finanzas personales para mayor entendimiento. Si uno quiere ver la sostenibilidad o sanidad financiera de una persona, bastaría con conocer su estado de ingresos y egresos, y nivel de endeudamiento. Los principios son bien sencillos: mientras un individuo gaste menos que lo que le ingresa, y el nivel de deuda sea bajo en relación a sus activos; se puede decir que es sano o sostenible financieramente. No entramos a valorar en qué gasta la plata, tampoco en su capacidad productiva de generar más ingresos; aunque evidentemente son profundidades que son importantes. 

Macroeconómicamente Guatemala cierra bien sus cuentas fiscales tras el embate del COVID. Con un déficit fiscal de 1.2 por ciento en 2021, y un endeudamiento como porcentaje del PIB de 30-32 por ciento, siendo el país menos afectado en América Latina en materia de sanidad fiscal tras la pandemia. Esto nos garantiza estabilidad macroeconómica, algo que no es nuevo en el país. Guatemala se ha graduado de estabilidad macro, pero tenemos asignaturas pendientes en materia de crecimiento económico y progreso socioeconómico
evidentemente. Es cierto, podríamos carecer de esto último y además tener desbalances fiscales como Costa Rica y El Salvador, que se encaminan a años complicados por la insostenibilidad de sus cuentas fiscales. 

Esta notable estabilidad macro ha permitido que gocemos de liquidez, tasas de interés a la baja y un tipo de cambio estable; variables que serían muy volátiles y adversas en caso de que no existiera la estabilidad macro. Son variables clave y necesarias para el desarrollo socioeconómico, pero no
suficientes. 

Esta insuficiencia no es macro, es más bien un problema micro. Y aquí dejamos de lado entonces el mundo del riesgo país y nos adentramos en cuestionamientos que como país no nos hemos planteado seriamente. 

La política fiscal macro debiera de ser el resultado de una estrategia nacional de desarrollo, o más bien al inverso: se crea una Estrategia de Desarrollo y luego se le meten las restricciones financieras de cómo financiarla bajo los parámetros de estabilidad macro. 

La calidad del gasto, que es como priorizamos el dinero que le ingresa al Gobierno, no responde a una estrategia de largo plazo que busque el bienestar de los guatemaltecos. Cada gobierno va cambiando sus prioridades con base en programas clientelares generando no solo grasa estatal (despilfarro) sin impacto real en indicadores claves, así como corrupción. 

En pocas palabras es una estabilidad macro estéril en materia de desarrollo por los escasos impactos en indicadores micro. No hay una visualización de los requerimientos de inversión pública en los seis capitales que nos impulsan al desarrollo. Los seis capitales de Sachs es para mí la mejor forma de entender como cambiar la estructura de un país para erradicar la pobreza (The End of Poverty) siendo estos: Capital Institucional (Servicio Civil, calidad de la burocracia y capacidad de ejecución) Capital Humano (mejorar las condiciones de salud como la desnutrición y de educación de nuestra población), Capital Financiero (promover mercados de capitales y promover un sistema financiero profundo y moderno), Capital Recursos Humanos (modelos sostenibles de uso de los recursos naturales del país), Capital del Conocimiento (estimular la innovación y la adopción de tecnologías) y Capital Físico (la deseada infraestructura en carreteras, puertos, aeropuertos, etcétera).

Los seis capitales de Sachs son esas aplicaciones que tiene disponible cada individuo en un país para ser próspero, productivo, competitivo. La estrategia país debiera entonces centrarse en apuntalar esos seis capitales, y asignar con carácter de urgencia y prioridad aquellos más atrasados como el capital humano (desnutrición) y físico (infraestructura). 

De mi parte, como analista independiente, aprecio la estabilidad macro que tiene el país porque conozco qué es no contar con ella. En mis años de experiencia he visto colapsar países por desbalances macro con impactos socioeconómicos amplios en la población y retrocesos violentos en su bienestar. Pero también extraño la ausencia de una visión país que se lance de una vez por todas por lograr un desarrollo integral y sostenible. Mientras no lo hagamos seguiremos deambulando estables, pero sin impacto en indicadores micro. 

Foto tomada de Diario de Centroamérica de éste link:https://dca.gob.gt/noticias-guatemala-diario-centro-america/nuevo-viceministerio-de-transparencia-fortalecera-la-cartera-de-finanzas-publicas/