El gobierno de Estados Unidos invitó a Taiwán a su Cumbre por la Democracia del mes próximo, anunció el Departamento de Estado. China criticó rápidamente el hecho, pues considera a la isla autónoma como parte de su territorio.

La organización de la cumbre cumple con una promesa que hizo el presidente Joe Biden durante su campaña y refleja su énfasis en devolver a Estados Unidos a su posición de liderazgo mundial entre las democracias mundiales.

El evento tiene el objetivo de reunir a líderes gubernamentales, civiles y del sector privado para que trabajen juntos en la lucha contra el autoritarismo y la corrupción global y en defensa de los derechos humanos.

La lista de invitados incluye a 110 países, entre ellos Taiwán, pero no a China ni Rusia. Taiwán fue incluido en momentos en que las tensiones entre Estados Unidos y China se han intensificado por la estrategia de Estados Unidos hacia la isla.

La política de Estados Unidos “una sola China” reconoce a Beijing como el gobierno de China, pero permite relaciones informales y vínculos de defensa con Taipéi.

A finales de octubre, Beijing se puso en guardia cuando Biden dijo que Estados Unidos tenía el firme compromiso de ayudar a Taiwán a defenderse en caso de un ataque chino.

Durante una reunión virtual de tres horas este mes entre Biden y el presidente chino Xi Jinping, Biden reiteró el apoyo de Estados Unidos a la política de “una sola China”, pero también dijo que se “opone enérgicamente a los esfuerzos unilaterales para cambiar el statu quo o socavar la paz y estabilidad a lo largo del estrecho de Taiwán”, según la Casa Blanca.

La lista de invitados a la Cumbre por la Democracia provocó una nueva ronda de críticas de Beijing.

“Lo que hizo Estados Unidos prueba que la llamada democracia es sólo un pretexto y una herramienta para perseguir objetivos geopolíticos, suprimir a otros países, dividir al mundo, servir sus propios intereses y mantener su hegemonía en el mundo”, dijo Zhao Lijian, vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores.