Descarta Inglaterra solicitar un certificado de vacunación contra COVID-19 para permitir la entrada a discotecas o bares

Inglaterra anunció este domingo que ha descartado su idea inicial de obligar a mostrar el certificado sanitario de vacunación contra el COVID-19 para entrar en discotecas y otros recintos cerrados con multitudes en el país.

Después de que Escocia revelará esta semana que sí solicitará ese “pasaporte COVID” para asistir a clubes y estadios deportivos, el Ejecutivo del primer ministro, Boris Johnson, ha cancelado las medidas adelantadas antes del verano.

Lo hemos estudiado detenidamente y, aunque lo reservamos como una posible opción, me complace anunciar que no seguiremos adelante con los planes para pasaportes de vacunación”, que debían entrar en vigor a final de este mes, declaró en el Andrew Marr Show de la BBC el ministro de Salud, Sajid Javid.

El gobierno conservador, que la semana pasada mantenía que la medida era clave para mantener abierto el sector del ocio nocturno, ha recibido presiones de sus propios diputados, que lo acusaron de atentar contra las libertades individuales con medidas potencialmente discriminatorias.

Por su parte, el Parlamento escocés aprobó el pasado jueves exigir a los ciudadanos mayores de 18 años que demuestren que están vacunados, mediante el certificado digital conocido como “pasaporte COVID“, para entrar en locales de ocio como discotecas así como festivales de música y competiciones deportivas.

Concretamente, salvo exenciones, se requerirá el certificado de vacunación para entrar en clubs nocturnos y “similares”, “locales de entretenimiento sexual”; eventos en recintos cerrados con más de 500 asistentes y en espacios abiertos con más de cuatro mil, y en cualquier acto con más de 10 mil participantes en Inglaterra.

En cuanto al resto del Reino Unido, Gales ha indicado que no dependerá de los llamados “pasaportes de vacunación”, mientras que el Ejecutivo de Irlanda del Norte aún no se ha pronunciado sobre el asunto.

Johnson aprueba su plan de subir los impuestos para financiar al sector salud

El primer ministro británico, el conservador Boris Johnson, hizo valer el miércoles su holgada mayoría en el Parlamento británico para aprobar su plan de subir los impuestos para financiar la sanidad, a pesar de las críticas que ha generado la medida dentro de su propio partido.

El incremento del 1,25 % de las aportaciones a la seguridad social de trabajadores y empresas, así como del tributo sobre dividendos, “no es nada conservador”, argumentó durante el debate de en la Cámara de los Comunes el diputado “tory” Jake Berry.

Pese a las críticas entre sus filas por romper la promesa electoral de no subir impuestos, los planes de Johnson recibieron el visto bueno parlamentario con 319 votos frente a 248.

La oposición laborista, liderada por Keir Starmer, tampoco secundó el programa fiscal, con el que el gobierno aspira a recaudar 36 mil millones de libras adicionales en tres años (41.940 millones de euros) para tratar de reflotar la sanidad pública, que debido a la pandemia acumula más de 5,5 millones de pacientes en listas de espera.

Para Starmer, el plan del primer ministro se basa en “impuestos injustos sobre las personas trabajadoras”, y ha propuesto en cambio “asegurar que aquellos con mayor capacidad económica paguen una parte justa”.

El diputado Steve Baker, uno de los líderes del ala dura del Partido Conservador, sostuvo por su parte que la medida anticipa “el principio de una crisis generacional” para la formación.

Tenemos que redescubrir nuestra confianza como conservadores que defienden el libre mercado”, esgrimió Baker.

La también “tory” Dehenna Davison anunció asimismo su abstención en la votación de esta tarde. A pesar de dar la bienvenida a la “rapidez” con la que el gobierno ha decidido abordar la financiación de la sanidad, sostuvo que no ha habido suficiente tiempo para abordar “alternativas” a la hoja de ruta del primer ministro.

Johnson, por su parte, defendió durante la sesión de control semanal en los Comunes que su plan está diseñado para “solventar las listas de espera” y al mismo tiempo “arreglar a largo plazo los problemas subyacentes del sistema de salud público”.

Junto con las medidas para reducir las esperas a corto plazo, el Ejecutivo conservador pondrá en marcha un plan para incrementar el gasto dedicado a la dependencia y limitar la cantidad de dinero que cada persona debe dedicar a sus cuidados.

El primer ministro ha argumentado que sería “irresponsable” tratar de reflotar la sanidad tras la pandemia aumentando aún más la deuda pública de Inglaterra, disparada hasta niveles históricamente elevados tras año y medio de crisis sanitaria derivada del COVID-19.

Con información de EFE

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