Entre las 43 mil 127 infecciones por COVID-19 en residentes de Los Ángeles, 10 mil 895 de los contagios fueron de personas completamente vacunadas.

Uno de cada cuatro infectados por el COVID-19 en el condado de Los Ángeles de mayo a julio estaba completamente vacunado, informaron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

El informe semanal sobre muerte y enfermedad de los CDC estableció que entre las 43 mil 127 infecciones por COVID-19 en residentes del condado de Los Ángeles, 10 mil 895 (25.3 por ciento) de los contagios fueron de personas completamente vacunadas.

Mientras, mil 431 (3.3 por ciento) de los contagios fueron de personas parcialmente vacunadas y 30 mil 801 (71.4 por ciento) de personas sin vacunar. Los datos corresponden a los contagios informados entre el 1 de mayo al 25 de julio, una etapa en que la variante delta estaba predominando en el condado.

Aunque el impacto de los casos positivos entre los vacunados se muestra preocupante, el informe de los CDC destaca que para el 25 de julio las tasas de infección y hospitalización entre las personas no vacunadas fueron 4.9 y 29.2 veces mayores que las de las personas totalmente vacunadas, respectivamente.

De los vacunados positivos al COVID-19 en ese periodo en Los Ángeles, 3.2 por ciento fueron hospitalizados y solo 0.05 por ciento ingresaron a una unidad de cuidados intensivos (UCI), en comparación con el 7.5 por ciento de no vacunados que tuvieron que ser hospitalizados tras dar positivo al virus y el 1.5 por ciento que necesitaron ingresar a una UCI.

Los datos de los CDC se basan en los análisis para determinar si los estadounidenses necesitan una tercera dosis de las vacunas contra el COVID-19 para aumentar la protección.

La semana pasada el Gobierno del presidente Joe Biden anunció que tiene la intención de comenzar a administrar la tercera dosis a partir del próximo 20 de septiembre para aquellas personas que hayan recibido la segunda inyección ocho meses antes.

Las autoridades sanitarias han tomado la decisión debido a que han visto una reducción de la efectividad de las vacunas con el paso del tiempo y por la expansión de la variante delta.

No obstante, antes de iniciar este proceso, la tercera dosis de las vacunas de Pfizer y de Moderna deberá recibir el visto bueno de la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA), la agencia encargada de aprobar los sueros, y de un comité científico de los CDC.

La directora de los CDC, Rochelle Walensky, indicó la semana pasada que existen estudios que demuestran que la efectividad de las vacunas decrece con el tiempo y citó varios análisis llevados a cabo en Estados Unidos.

Añadió que “pese a que nuestras vacunas están funcionando actualmente bien para evitar hospitalizaciones, estamos viendo pruebas preocupantes de un declive de la efectividad de la vacuna con el tiempo”.

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