El sector privado hondureño pone en conocimiento al gobierno de Guatemala, que de continuar la contaminación de la bahía de Omoa por medio del río Motagua, procederá con denuncia ante las instancias internacionales.

En una carta, el presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Juan Carlos Sikaffy, puso en conocimiento al presidente de Guatemala, Alejandro Giammatei, sobre la contaminación de las aguas del Caribe que se viene produciendo desde años.

“Por la cantidad de desperdicios de plástico de un solo uso, que desde la capital Guatemala viene arrastrando ese río perjudicando no sólo a la Bahía de Omoa y su zona circunvecina, sino también a las Islas de la Bahía, departamento insular de Honduras, extendiéndose asimismo hasta México y Belice”.

En la misiva explica que “las autoridades de Recursos Naturales de Guatemala han sido incapaces de resolver este delicado asunto, pues la biobardas que se han instalado para detener estos desperdicios demuestran ser inútil ante la cantidad de basura que arrastra esa corriente fluvial”.

La magnificencia que este asunto tiene en el contexto humano, es de una importancia medular, ya que lesiona en forma total al ser humano que vive en las cercanías del río, dando lugar a que se presenten brotes epidémicos que ponen en precario la salud de los pobladores, vulnerando sobremanera los derechos humanos.

El Cohep les recuerda a las autoridades del país vecino que cuando se firmó el Tratado de Asociación con la Unión Europea, “los países centroamericanos nos comprometimos a preservar el tema medio ambiental”.

Cita el Artículo 20 sobre medio ambiente, donde se expone de forma directa que “las partes promoverán un diálogo en los ámbitos del medio ambiente y el desarrollo sostenible.

Lo anterior, mediante el intercambio de información y estimulando iniciativas sobre cuestiones medioambientales a nivel local y mundial reconociendo el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas, como se establece en la Declaración de río sobre el medio ambiente y el desarrollo de 1992.

Se hace necesario, por tanto, preservar la cooperación que a este efecto concede la Comisión Europea. “De no resolverse este problema por las vías de la concordia, la amistad y la comprensión, el Cohep procederá de acuerdo con sus estatutos y objetivos, a recurrir al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)”

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