Información por Relato Gt

“El área de marina que tenemos en el lugar se está quedando vacía, los barcos se están yendo a otros países y ahora acá se queda vacío”

Los negocios en el Río Dulce no van bien. Luego de un duro año para los ingresos de las familias, por la pandemia, una nueva disposición de la SAT vino a dar el golpe fatal a la economía del lugar. Los turistas locales comienzan a llegar poco a poco, pero los extranjeros se han ido a otros puertos. Así ahuyentó la SAT a los barcos en el Río Dulce.

El intendente de Administración Tributaria SAT, Marco Livio Díaz, aseguró durante una conferencia de prensa el 13 de mayo, que “las medidas implementadas no han tenido impacto alguno en el turismo de Río Dulce”. Las medidas a las que se refirió Díaz, se refieren al cobro de impuestos a los barcos atracados en el país. De acuerdo con el diputado Lázaro Zamora, no es una medida que sea viable, pues los barcos están de paso y no se puede pretender cobrarles impuestos, si estos ya los pagan en sus países de origen.

“Hemos verificado y no es cierto que el turismo se haya visto afectado”, Marco Livio Díaz SAT.

Pero más allá del pago de impuestos, la SAT ha fallado en medir el daño que la medida ha causado a miles de familias que viven de los ingresos que estas embarcaciones les generan. Vendedores de mariscos, restauranteros, hoteleros y propietarios de marinas aseguran que ha venido una baja en los ingresos luego de que la SAT comenzara a exigir el irregular pago.

Para una trabajadora del Restaurante Rosita, la baja en las ventas comenzó con la llegada del COVID-19. “Fue un año duro y costó salir”, recuerda sobre lo vivido en 2020. Pero con la medida adoptada por la SAT, por el cobro de impuestos a barcos con bandera extranjera, estos ya no están viniendo. “La cosa comenzaba a levantarse, pero con eso de que los barcos ya no están viniendo se volvió a poner mal”, asegura.

Manuel Barahona, un pescador que se dedica a proveer de mariscos a los restaurantes y hoteles del lugar, asegura que la cosa no pinta bien. “Mire yo vendo la mitad de lo que vendía antes de comenzar la pandemia”, asegura. Desde que comenzó su negocio, hace unos tres años, Barahona ha tenido que adecuarse al ir y venir de las circunstancias. “A veces hay vedas, mareas o restricciones, pero todo lo hemos superado”, sostiene.

Pero con la nueva medida de la SAT, que busca obligar a los barcos extranjeros a pagar impuestos en el país, su negocio comienza a sufrir las consecuencias. “Antes se vendía bonito, pero ahora con eso de que los yates ya no están llegando la cosa va a ponerse peor”, sostiene. A decir de Barahona, estas embarcaciones formaban una buena parte de sus ventas, pero ese producto ya no se vende.

“Ellos venían y compraban para consumir acá y otra parte para llevarlas en su viaje, pero ahora de eso nada usted”, Manuel Barahona.

En la cadena de afectados por la medida de la SAT, están también los dueños de hoteles y marinas. Leo, un colaborador del Hotel y Marina Tortugal, asegura que desde comenzó la pandemia se la vieron a “palitos”. Todo el sector turístico sufrió mucho, pero luego comenzamos a levantarnos. “Mire por ahí de octubre se empezó a ver que todo caminaba”, recuerda.

De a poco los turistas, locales y extranjeros regresaron y la economía comenzó a reactivarse. Pero de un día para otro, personeros de la SAT comenzaron a llegar a los negocios y todo cambió. “El área de marina que tenemos en el lugar se está quedando vacía, los barcos se están yendo a otros países y ahora acá se queda vacío”, reniega.

Según Leo, aunque el turismo local es importante, los barcos que atracan y traen turistas lo son igualmente. “Ellos se vienen a quedar acá por temporadas y los locales casi solo el fin de semana”, asegura. Por lo que es importante contar con las embarcaciones que generan ingresos en varios sectores de la comunidad.

Tapiceros, carpinteros, mecánicos y hasta mandaderos se han quedado con los brazos cruzados pues no hay clientes para sus naves. Y aunque la SAT lo niegue, en Río Dulce la cosa viene a peor. El gobierno ha dejado por un lado la propuesta para que las embarcaciones que lleguen paguen un impuesto por estar ancladas. Pero no se posible que se pretenda que paguen impuestos por su barco, como lo asegura el diputado Zamora, si ya lo hacen en el país donde lo tienen registrado.

“No estoy de acuerdo con lo que dicen (SAT), pues no es aplicable la medida”, Lázaro Zamora.

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