Abordar las diversas definiciones sobre relaciones públicas requiere esfuerzos disciplinados. Cada profesional de las relaciones públicas, ya sea en agencias, en instituciones públicas o en el espacio corporativo, se debe abordar como un especialista en comunicaciones estratégicas porque eso es lo que son las relaciones públicas: emplear la comunicación estratégica para construir y mantener líneas mutuas de entendimiento entre una organización y sus partes interesadas para que ambas puedan existir en armonía. Esta definición capta evidentemente el lugar que ocupa la gestión de la reputación con los públicos de interés de la organización. Todo profesional de relaciones públicas debe considerarse a sí mismo como alguien que gestiona las expectativas e intereses de los stakeholders y los alinea con los de intereses de la empresa, haciendo que estos últimos se vean bien ante la opinión pública.

Mitigar la tendencia de las percepciones erróneas sobre las relaciones públicas también significa que los docentes universitarios deben enseñar a sus estudiantes que las relaciones públicas son más que distribuir comunicados de prensa y asegurar la cobertura de los medios. Las universidades deben enfatizar en que los estudiantes desarrollen habilidades sólidas en investigación, detección de tendencias, análisis, redacción, gestión de la reputación en línea, comunicación de crisis, evaluación y gestión de campañas, desarrollo de liderazgo intelectual y otras

funciones prácticas que se incluyen en la descripción del puesto de relacionista en la actualidad. Se debe comprender que las empresas están operando en un terreno cada vez más volátil, con mucha incertidumbre, y con panoramas políticos complejos, donde la comunicación de intangibles, como la reputación, el valor de la marca, la responsabilidad social empresarial y la cultura corporativa son determinantes en la creación del relato corporativo.

Además, las agencias, deben cambiar la narrativa defectuosa que se vende sobre la profesión de relacionista. Por otro lado, se debería organizar el gremio de comunicadores, crear más capacitaciones destinadas a hacer que los profesionales adopten las relaciones públicas como una disciplina de comunicación sólida en lugar de un campo publicitario.

Por último, la responsabilidad recae en cada profesional para practicar correctamente las relaciones públicas. Y para practicarla correctamente se requiere que lea constantemente, mejore sus habilidades, se actualice en estrategias digitales y evite esa comprensión limitada de la disciplina comunicativa.

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