La vacunación contra el coronavirus va cogiendo poco a poco fuerza en todo el mundo. En Europa se administran desde el pasado mes de diciembre las vacunas de Pzifer/BioNTech y Moderna y poco después a estas se incorporó la de AstraZenec y la Universidad de Oxford, una vacuna que no se inyecta a mayores de 55 años por la falta de evidencias de su eficacia en estos grupos poblacionales. Hace poco conocíamos que la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus sigas en inglés), organismo encargado de avalar los distintos medicamentos que podrán distribuirse por el continente, comenzaba a evaluar la vacuna desarrollada por la compañía Johnson & Johnson y la farmacéutica Janssen. Ahora, la EMA ha puesto en marcha la autorización de la vacuna rusa Sputnik V, que fue la primera vacuna autorizada en todo el mundo, pues comenzó a administrarse a la población general rusa a principios de diciembre de 2020.

La vacuna rusa ha suscitado también muchas preguntas y dudas por la rapidez en su desarrollo y aprobación por parte del gobierno ruso. Sin embargo, como ya puntualizó la ministra de Sanidad, Carolina Darias, a principios del mes de febrero «este Gobierno va a recibir abiertamente y entusiastamente cualquier vacuna que tenga la autorización de la EMA». Una vez sabido que la vacuna Sputnik V podría pasar a formar parte del espectro de vacunas que se administren a la población podemos explorar un poco más las preguntas lógicas sobre cómo funciona, qué fiabilidad tiene y si es segura.

Cómo funciona la vacuna rusa Sputnik V

La vacuna rusa Sputnik V es de tipo vector viral, por lo que está desarrollada a partir de un tipo de virus, llamado adenovirus, modificado genéticamente para que no pueda causar ningún daño en el organismo. En su interior contiene una proteína presente en la superficie del SARS-CoV-2, el virus que causa la enfermedad del coronavirus. Una vez inoculada la vacuna, el sistema inmune reconoce la proteína introducida en el cuerpo y genera una respuesta para combatirla. De este modo, cuando exista una posible infección en el futuro, destruirá al Covid-19impidiendo el desarrollo de la infección y la enfermedad asociada.

Este tipo de vacunas suelen ser seguras y tienen pocos efectos secundarios en el organismo ya que se trata de virus que suelen tener una respuesta leve en los pacientes. Otro de los ejemplos de este mismo tipo de vacuna que ya están aprobados en España es el de Astrazeneca, que usa un adenovirus de chimpancé para este proceso de inmunización. En este tipo de vacunas se puede llegar a necesitar una segunda dosis, o dosis de refuerzo.

La diferencia entre la vacuna rusa Sputnik V y la de Astrazeneca es que, aunque usan el mismo método de vacunación, la vacuna rusa recurre ados tipos distintos de adenovirus humanos para la primera y segunda dosis, en lugar del virus procedente del chimpancé de Astrazeneca. Esto podría suponer una mayor fiabilidad de la vacuna al depender únicamente de adenovirus propios del ser humano además de ocasionar menores efectos secundarios.

Dónde se ha desarrollado la vacuna rusa

Esta vacuna rusa se ha desarrollado en el Centro Nacional Gamaleya de Epidemiología y Microbiología con sede en Moscú. Se trata de la institución más relevante en el terreno de la epidemiología en Rusia y ya habría participado en el desarrollo de otras vacunas con anterioridad relacionadas con el ébola y con el MERS. Esta institución venía realizando ensayos en la vacuna del coronavirus desde septiembre.

¿Es segura? ¿Cuál es su efectividad?

Según los últimos resultados publicados en la revista médica The Lancet, la vacuna rusa Sputnik V habría demostrado una efectividad del 91,6% en la prevención de la enfermedad provocada por el coronavirus. Este estudio, basado en datos de 19.866 voluntarios, daría un espaldarazo definitivo a la aprobación de la vacuna tras el escepticismo inicial ante la falta de datos contrastados en publicaciones internacionales.

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