Por Edy Pérez, experto tributario

El día 10 de febrero de 2021 circuló que el Congreso de la República había aprobado la Ley de Leasing en Guatemala. Esta es una ley que ha generado mucha expectativa para incentivar parte del proceso de reactivación económica en el país.

Cuando se habla del leasing, debemos recordar que en Guatemala no existía una norma clara que estableciera a detalle los derechos, obligaciones, e inclusive los temas contables y fiscales que se deben observar por este tipo de contratos.

El “leasing”, como se denomina en inglés, no es más que un contrato de arrendamiento con opción a compra al término del contrato. En la práctica, este tipo de contratos promueven un mayor desarrollo y acceso a crédito no bancario, debido a que los interesados pueden, ante una entidad financiera, formalizar créditos de esta naturaleza para la adquisición de equipos, maquinaria y ahora bienes inmuebles.

Por este contrato de leasing, una parte se obliga a comprar y dar en arrendamiento por un período de tiempo un bien, cargando al usuario, el valor de una parte alícuota (renta) más intereses en forma mensual. Es indudable que esta normativa puede ayudar al impulso económico en nuestro país, permitiendo que más empresas pequeñas y medianas tengan acceso a fuentes de financiamiento para continuar con su proceso de expansión.

La norma aprobada incluye dentro de sus novedades la posibilidad de incluir contratos con opción de compra de bienes inmuebles destinados al establecimiento de comercios, industrias, clínicas, oficinas profesionales, centros educativos, bodegas y otros. Este paso novedoso seguramente permitirá, como lo hemos indicado, un crecimiento económico en el país en diferentes áreas o industrias.

Sin embargo, un asunto interesante de cara a las empresas que proporcionarán el leasing financiero son las reglas de contabilidad que deben aplicar, ya que la norma señala que se deben aplicar las Normas Internacionales de Contabilidad (NIC) vigentes en el país. Sobre este punto, las NIC establecen diferentes formas de contabilizar los arrendamientos cuando una entidad es una financiera pura; o bien, cuando una entidad comercial (venta de bienes), como parte de su portafolio de servicios, ofrece bienes en arrendamiento financiero.

Es acá donde vemos un reto importante para las empresas, ya que es necesario que puedan hacer un análisis legal, contable y tributario sobre las posiciones fiscales a seguir en sus declaraciones de impuestos. Esto, a su vez, debe encontrarse en línea con su capacidad de pago y las normas aplicables, toda vez que esta norma entre en vigor tres meses después de su publicación.

Desde el punto de vista de país, esta norma ahora presenta una serie de beneficios y retos que se deberán cubrir para poder aprovecharla al máximo y se logren los objetivos que se buscan como nación. También, considero que se deberán revisar y aclarar, por parte de las entidades aplicables, las áreas grises que tiene la norma referente a los asuntos contables que deben observarse para que esta nueva norma sea consistente con la realidad de la industria de las empresas que se dedican a este tipo de financiamientos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *