Por: Edy Pérez, experto tributario

El tema del Presupuesto General de la Nación causó controversia ante la opinión pública debido al monto que se estaba proponiendo desde el Ejecutivo. En ese sentido, estamos observando como ahora el gobierno está replanteando el mismo, con el objeto de presentar cifras y programas acordes a la realidad nacional y principalmente enfocada en reactivar la economía.

Guatemala ha mostrado una resiliencia interesante ante los efectos económicos del COVID19. Esto se debe al esfuerzo de las cadenas productivas nacionales y principalmente al hecho de haber registrado una cifra récord en remesas que nuestros hermanos guatemaltecos envían desde Estados Unidos al país. Según las cifras manejadas a este momento, la cantidad de remesas superó en dos veces la recaudación tributaria del año 2020.

En ese sentido, el presupuesto para el año 2021 de nuestro país, adicionalmente a plantear temas de reactivación económica, debe apuntar a los programas que sean necesarios para que la población pueda continuar generado ingresos actuales y futuros. Varios de esos programas deberían ser: salud, educación y seguridad. Según los datos que se han presentado y que figuran en la página web del Ministerio de Finanzas, se está apuntando una gran parte del crecimiento económico al tema de infraestructura. Sin embargo, se debe tener mucho cuidado sobre el manejo de estos proyectos, para que la calidad del gasto sea la esperada y que ello redunde en beneficio de todos los guatemaltecos.

Un tema que es necesario abordar, es la recaudación tributaria. Todo esto depende principalmente del tema del consumo en el país, ya que el IVA sigue siendo el bastión de ingresos tributarios teniendo una participación del 55% aproximado del total de la recaudación. En ese sentido, desde el gobierno central se deben hacer esfuerzos para buscar captar más impuestos sobre otras fuentes como, por ejemplo: el tema aduanal.

El tema de aduanas ha generado controversia por muchos años, ya que Guatemala no cuenta con un control aduanero con todas sus colindancias, y al mismo tiempo existe una cantidad importante de productos que ingresan al país sin pagar impuestos. Esto va en perjuicio del Estado, ya que se dejan de percibir cantidades importantes de IVA y derechos arancelarios. Esto genera, además, que no se tenga el control de esos contribuyentes que hoy día podrían estar vendiendo estos productos sin declarar impuestos en aduanas. Adicionalmente, éstos podrían estar dejando de pagar otros impuestos como el Impuesto Sobre la Renta y el Impuesto de Solidaridad.

En este punto, debe haber un cambio de cultura tributaria de todos los ciudadanos para que se contribuya con lo que corresponde a cada operación productiva y al mismo tiempo que los ciudadanos vean, porque esto es de doble vía, cómo los impuestos se ven invertidos y se perciban los beneficios.

Vemos como en países desarrollados donde la carga tributaria es más alta, los ciudadanos ven los beneficios en educación, salud, transporte, fondos de pensiones, etc., situación que hoy en el país no se percibe y que es urgente atender.

Es, así pues, cómo la recaudación tributaria se debe ver fortalecida a través de programas de cultura (desde los contribuyentes), mejores controles desde la Administración Tributaria, y percepción de los beneficios, eliminando los problemas de corrupción que se han señalado.

Es un tema complejo, pero que se debe abordar para beneficio del país y que esto redunde en un crecimiento económico y reactivación para que nuestra primavera vuelva a brillar como lo esperamos.

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