“La mejor forma de describir las dos órdenes que firmaré es deshacer el daño que Donald Trump provocó”, apuntó el mandatario estadounidense Joe Biden

El presidente, Joe Biden, decretó este jueves varias medidas para ayudar a acceder a la salud a millones de estadounidenses sin seguro médico y eliminar los obstáculos a la financiación de grupos que practican o asesoran sobre el aborto en el extranjero.

En declaraciones a la prensa en la Casa Blanca, Biden anunció que el objetivo de sus decretos es “deshacer el daño que hizo” su antecesor, Donald Trump.

“No estoy iniciando nada nuevo, no se trata de ningún nuevo aspecto de la ley. Esto sirve para volver a la situación anterior” al gobierno de Trump, aseguró Biden, quien como vicepresidente de Barack Obama (2009-2017) ayudó a diseñar las políticas sanitarias que luego intentó desmantelar el ya expresidente.

Trump hizo todo lo posible para abolir la reforma sanitaria de Obama con ayuda de los republicanos del Congreso, quienes desde su aprobación en 2010 votaron más de 70 veces para anularla, en gestos simbólicos que no lograron acabar con la ley, pero sí la debilitaron.

Acceso a la salud para millones de estadounidenses

Para revertir esos daños, la primera decisión que tomó hoy Biden fue poner facilidades para que puedan acceder a un seguro médico quienes lo han perdido durante la pandemia por haberse quedado sin empleo y también quienes nunca han tenido un seguro y ahora desean adquirirlo.

Con la medida de Biden, los estadounidenses tendrán tres meses entre el 15 de febrero y el 15 de mayo para comprar sus seguros a través de la web HealthCare.gov, el portal del gobierno federal creado al amparo de la reforma de Obama y que permite acceder a seguros a un coste menor que en el mercado normal.

La Casa Blanca rechazó dar una cifra sobre el número de posibles beneficiarios; pero, según datos de la organización sin ánimo de lucro Kaiser Family Foundation, unos 16 millones de personas podrían reunir los requisitos para aprovecharse de la medida de Biden.

Más de la mitad de los estadounidenses acceden a la asistencia sanitaria a través de su empleo, de manera que quienes no pueden conseguir un seguro a través de sus trabajos, corren el riesgo de contraer enormes deudas para pagar sus gastos médicos.

La reforma sanitaria de Obama, conocida popularmente como “Obamacare“, intentó cambiar el sistema para permitir que los estadounidenses accedieran a la salud sin tener que endeudarse y, además, prohibió que las aseguradoras denegaran sus servicios o cobraran más a alguien por tener algún tipo de enfermedad previa.

Sobre este tema, Biden pidió al Departamento de Salud que revise las restricciones que Trump impuso a quienes tienen enfermedades previas y ordenó reforzar el programa Medicaid, que garantiza el derecho a la salud de las personas con bajos recursos.

Primeros casos de la variante sudafricana en EE.UU.

La acción de Biden tiene una especial importancia después de que hoy se detectara por primera vez en EE.UU. una variante del COVID-19 identificada inicialmente en Sudáfrica y que se propaga más rápido, pero no causa una enfermedad más severa.

Esta rama del coronavirus fue detectada en dos personas del estado de Carolina del Sur que no habían viajado recientemente fuera de EE.UU., lo que sugiere la posibilidad de que esa variante ya esté presente en el país.

Además, EE.UU. sigue liderando las estadísticas mundiales de la covid-19 con más de 25.6 millones de contagios y más de 430 mil muertos, según la Universidad Johns Hopkins.

Al respecto, Biden afirmó que, “de todas las veces” en las que EE.UU. ha apostado por expandir la atención sanitaria, esta es “la más importante” debido al avance de la pandemia.

Financiación a grupos pro aborto en el exterior

Por último, el mandatario firmó hoy un decreto para revertir una orden de Trump y volver a permitir el uso de fondos del Gobierno para subvencionar a grupos que practiquen o asesoren sobre el aborto en el extranjero.

La concesión o no de fondos gubernamentales estadounidenses a los grupos pro aborto en el exterior ha sido un asunto contencioso en las últimas Administraciones, que los han autorizado durante mandatos demócratas y prohibido durante los republicanos.

Esta prohibición, que se conoce como “la Política de la Ciudad de México” porque se anunció en una conferencia de la ONU celebrada en esa ciudad en 1984, representó una de las piedras angulares de la política social de Ronald Reagan (1981-89).

Bill Clinton la abolió durante su mandato (1993-2001) y George W. Bush (2001-2009) la abrazó de nuevo, mientras que Barack Obama (2009-2017) acabó de nuevo con ella y Trump la restauró.

Los críticos de la “política de México” alegan que las restricciones han limitado sobremanera la financiación de grupos humanitarios que ofrecen servicios de planificación familiar y han provocado que las mujeres tengan que recurrir a abortos ilegales y en condiciones poco seguras.

Los defensores de la medida, mientras, niegan que haya causado un aumento de los abortos ilegales en el exterior.

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