Autor: J. Guillermo Gándara Espino (Abogado y Mediador Certificado)

¿Estaríamos de acuerdo que Mohandas Karamchand Gandhi es el referente histórico de la comunicación NO violenta? Pocas personas han trascendido en la historia de la humanidad por sus acciones pacifistas, pensamiento transformador y capacidad de diálogo efectivo a partir de la filosofía de la PAZ. Una de sus frases más célebres es “Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego”, describe una realidad del pasado y del presente, donde la humanidad a perdido exactamente eso, humanidad. Recordemos que al fin y al cabo todos somos humanos.

Recientemente, gracias a las tecnologías de la comunicación e información, tuve la oportunidad de compartir de con un grupo de personas de los 5 continentes, un curso sobre “Mediación de Conflictos y Construcción de Paz”. El curso concluyó el sábado 20 de noviembre,  mismo día que miles de guatemaltecas y guatemaltecos protestaban en las plazas de toda la República en contra de una disposición legislativa que aprobaba el Presupuesto Nacional, el que contenía serias deficiencias de forma y fondo. Lamentablemente, en la ciudad de Guatemala hubo acciones de violencia, a pesar de que la mayoría de las personas estaba manifestando de manera ordenada y pacífica. La sola presencia de los cuerpos de seguridad del Estado cambió la escena. Claro, luego de una serie de acciones violentas de unos pocos que podían ser controlados. La falta de proporcionalidad respecto de lo ocurrido, de parte de los cuerpos de policía, derivó en capturas de ciudadanos. Ninguno fue ligado a proceso. No había delito que perseguir.

El Congreso de la República dio marcha atrás a la disposición legislativa y el Organismo Ejecutivo inició un diálogo con algunos sectores de la sociedad para definir nuevos parámetros de priorización del presupuesto nacional.

El miércoles 25 de noviembre, en sesión plenaria del Congreso de la República, se escenificó una discusión violenta, insultos, ofrecimiento de golpes y lanzamiento de vasos con agua entre las y los parlamentarios. Aquellos cayeron en las trampas o disposiciones cognitivas que suelen hacernos rechazar una negociación cuando racionalmente deberíamos aceptarlas,  que Robert Mnookin explica claramente en su obra “Pactar con el Diablo. Cuando Negociar y Cuando Luchar”.

Mnookin describe que hay trampas negativas que fomentan el rechazo previo o durante una negociación: Tribalismo, Demonización, Deshumanización, Moralismo, Falacia de Suma Cero, Luchas/Huir y Zafarrancho de combate. En futuros artículos profundizaremos en estas trampas, pero en esta ocasión nos enfocaremos en las trampas positivas que fomentan la negociación: Universalismo, Contextualización racional y perdón, Rehabilitación y redención, Culpa compartida y responsabilidad, Ganar Ganar, Apaciguamiento y Zafarrancho de Paz/Pacifismo. La última de las mencionadas está íntimamente relacionada con el Universalismo, perdón, redención y responsabilidad común, y se basa en que casi cualquier conflicto puede evitarse o resolverse mediante iniciativas sensatas que busquen la paz.

Lo anterior nos trae de nuevo a la idea original del presente artículo: El papel de la Comunicación NO Violenta (CNV) dentro de un proceso de mediación. Recordemos que, para que exista la Mediación debe haber voluntad de las partes de adoptar este mecanismo de resolución alterna de conflictos, pero a diferencia de los otros mecanismos, la CNV es clave en la Mediación debido al papel que juega el mediador, especialmente porque aquel NO propone, NO opina, NO decide, NO sentencia. Ese es el alto valor de la Mediación respecto del arbitraje, la negociación o la conciliación. Escuchar es el papel principal del mediador, pero para ello debe facilitar el espacio para que las partes en conflicto dialoguen. Veamos de que trata la CNV.

Según Marshall Rosenberg, la CNV tiene una ruta que todo mediador debe invitar a las partes en conflicto a explorar:

Primero: Observar una acción u omisión concreta que afecta nuestro bienestar. No hay ámbito ajeno al conflicto, tales como una colisión automovilística, el hurto de los bienes de una empresa o la captura de ciudadanos durante una manifestación. En estos tres ejemplos el bienestar de las personas fue alterado y en los tres podría haber reacciones violentas, es por lo que definir claramente que esa acción u omisión es no deseada, constituye el primer paso hacia un diálogo constructivo.

Segundo: Descripción del sentir. La CNV se basa en el diálogo. Si los ejemplos anteriores derivaron en violencia, se dificulta retornar al diálogo, por ello es importante visualizar el conflicto a futuro desde el momento de la acción u omisión, para mantener abierto el camino al diálogo. Recordemos que el choque pudo derivarse de situaciones ajenas al conductor, se de derramó el café, había aceite en el asfalto, es decir, no necesariamente tuvo la intención de chocarnos. El hurto de los bienes de la empresa pudo tener orígenes fuera del control del hechor, por ejemplo estaba siendo extorsionado, tenía un hijo enfermo, lo que no exime de la comisión de un delito, pero que hasta este punto ignoramos el origen. En el tercer de los casos, el oficial de policía pudo no haber tenido en cuenta que la persona no era parte de la protesta, que estaba saliendo del trabajo o que sólo pasaba por ahí.

Tercero: Identificar la necesidad propia que se conecta con el sentimiento descrito. Básicamente es ponerse en los zapatos del otro. Esto es un ejercicio personal, es decir, que el mediador no interviene diciendo ¿Qué haría usted si le hubiese pasado a usted?, sino que facilita el diálogo para que las partes arriben a situaciones de comprensión de lo que siente el otro, derivado de la calidad de expresión de las emociones, percepciones y sentimientos.

Cuarto: Solicitar una acción específica que requerimos para nuestro bienestar. Hecho el análisis, planteado el problema, expresados los sentires y discutidos los escenarios, debe haber una propuesta que cambie la situación. Si el diálogo es honesto y los puntos comunes han sido claramente definidos, debe acompañarse una propuesta que surja de las partes, ya que el mediador NO propone soluciones. Normalmente dentro de un conflicto se sabe de antemano lo que se necesita para transformar la realidad, pero si es presentado sin los pasos previos resulta poco probable que se asimile por el contrario, especialmente porque existe una especulación o prejuicio que impediría arribar de entrada a la solución.

Guatemala tiene una oportunidad de transformar su realidad política, social y económica mediante la mediación y el uso de la CNV en los foros políticos tradicionales (Congreso, Gabinete, Plenos, etc.) lo que constituye en una alternativa viable para generar diálogo constructivo, escuchando a las partes de manera empática, libre de juicios morales, a partir de liderazgos positivos, ya que recordemos “¡Conflicto que no se resuelve CRECE!”.

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