Según estudio publicado por Cabi indica que el presupuesto 2021 ha generado mucha preocupación entre los economistas del país.

La aprobación del Presupuesto 2021 en éstos días genera una tremenda preocupación técnica entre los economistas del país. Este post no pretende ser un análisis profundo de dicho presupuesto, de hecho es un análisis macroeconómico, no uno de calidad de gasto o de sopesar la priorización de las asignaciones de dicho presupuesto. Para estos dos últimos enunciados poder agregar nada más las siguientes premisas:

a) El Gobierno de Guatemala carece de un plan de desarrollo ni estrategias específicas. Por lo tanto, la ejecución presupuestal también lo es. No persigue fines u objtivos específicos para el bienestar de las personas. Responde a intereses especiales y a clientelismo.

b) Aún contando con objetivos y estrategias, la capacidad de gestión, administrativa y de ejecución del Estado es muy baja. La ausencia de capacidades instaladas no permiten que aún contando con el mejor plan del mundo, los resultados se logren.

c) La grasa estatal, es un concepto que he usado otras veces para explicar la duplicidad de funciones, la ineficiencia del Estado. En una empresa normalmente se pueden encontrar grasas de hasta 10% de los costos. Para un Estado como el de Guatemala esa cifra fácilmente podria ser de hasta 25%. Eso quiere decir que podriamos obtener el mismo resultado como sociedad pero con un presupuesto de 25% más pequeño.

De regreso al tema central del post. El análisis es macroeconómico, es decir, la diferencia entre gasto e ingreso sin entrar a analizar la composición de ambos. La diferencia es déficit o superávit fiscal y tiene implicancias macroeconómicas.

Con un presupuesto que proyecta un déficit de más de Q 30 mil mm, que se financiará con deuda pública, la capacidad de endeudamiento de Guatemala empeora.

La gráfica anterior que GT tiene el menor nivel de endeudamiento como % del PIB en el CA6RD. Eso es bueno, pero dicho nivel esconde varias cosas que preocupan. Según el FMI, un país como GT o de CA no debiera de endeudarse públicamente más de 45%, lo que llevaría a CR, ES, RD y HN a situaciones de insostenibilidad de mediano a plazo pero no a GT. Pero asumen que los ingresos del Estado tienen un nivel de 15% del PIB al menos. Para el caso de GT con un nivel de 11%, la cifra de 45 no aplica. Más bien sería un 35% o por alli. El endeudamiento en relación a los ingresos fiscales ya es muy alto en el país.

Por si fuera poco, lo que preocupa es la velocidad de la capacidad de endeudamiento usada. La siguiente gráfica muestra que si bien a nivel el país tiene el más bajo, en materia de crecimiento entre el 2019 y 2021, GT fue el que más rápido lo hizo.

No es que colapse el país fiscalmente en el 2021, pero el camino tomado nos lleva irremediablemente a problemas macro de mediano plazo, talvez 2022-2024.

Qué implicancias tiene un Gobierno que se endeuda mucho y tiene déficits altos?

a) Secuestra una buena parte de la liquidez que se genera en el sistema financiero de un país, provocando que haya iliquidez en el resto de la economía.

b) Se produce un crowding out, que es un concepto que asume que la inversión o gasto público es menos productiva y rentable que la privada. El sector público desplaza al privado provocando entre otras cosas una caída de inversión y de productividad en el país.

c) Si bien hay excedente de liquidez en el sistema financiero nacional y eso ha permitido baja de tasas y disponibilidad de crédito. Con un jugador levantando esas cantidad de liquidez se puede reversar el movimiento a la baja de tasas y la disponibilidad de crédito se contrae. Obviamente, los más damnificados son las pymes e individuos percibidos más riesgosos.

d) El riesgo país empeora, tal como lo mostró los dos downgrades de Moodys y Fitch al país. El riesgo país no solo altera al alza el costo de financiamiento, ofrece una imagen negativa a las inversiones que se estén evaluando en el país para los años venideros.

No hay duda que es nefasto todo el entorno formado por el presupuesto en materia económica. No sólo por los aspectos macro antes descritos pero también un divorcio total entre la priorización de los políticos con las necesidades de la población, que es la que mantiene el aparato estatal.

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