Si la misión robótica alcanza su objetivo, las muestras llegarán a la Tierra a mediados de diciembre y será la primera vez en más de 40 años que un país recupere muestras de nuestro satélite

Despegue del cohete Long March 5 con la misión Chang’e-5 en el Centro Espacial Wenchang AFP AFP

Una nave espacial sin tripulación ha despegado este lunes desde China con un ambicioso objetivo: llegar a la Luna, recoger dos kilos de rocas y otros escombros y traerlos a la Tierra. La misión Chang’e-5 (bautizada así en honor a la diosa de la Luna) es la más complicada que lleva a cabo el gigante asiático y si tiene éxito, será la primera vez en más de 40 años que un país recupera muestras de nuestro satélite.

Las autoridades chinas allí reunidas y los responsables de la misión han ido celebrando con aplausos cada una de las fases completadas durante el despegue de esta nave robótica cuyo lanzamiento estaba planeado inicialmente para 2017 pero fue retrasada debido a un fallo en el motor del cohete. Finalmente, un par de horas más tarde, el comandante en jefe del lanzamiento, Zhang Xueyu, anunció en nombre de la Agencia Espacial China que el despegue “había sido un éxito”.

Según ha explicado Pei Zhaoyu, director del Centro de Ingeniería Espacial y de la Exploración de la Luna y portavoz de la misión, la nave tardará dos días en llegar a la superficie lunar y se prevé que la misión dure en total 23 días, por lo que si todo va bien, las muestras llegarían a la Tierra a mediados de diciembre. La cápsula con el preciado material aterrizará en la provincia de Mongolia Interior.

Se trata de la segunda gran misión espacial del año del gigante asiático, que en julio mandó una nave robótica a Marte. Para la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA), esta nueva misión del programa de exploración lunar facilitará la investigación de los científicos sobre el origen y la evolución de la Luna.

EL PLAN DE LA MISIÓN

La Chang’e-5 tiene cuatro componentes: un orbitador, un módulo de aterrizaje, un ascendedor y un módulo de reentrada. “Una vez que la sonda alcance la órbita lunar, los componentes se separarán en dos partes. El orbitador y el módulo de reentrada permanecerán en órbita mientras el módulo de aterrizaje y el ascendente descenderán hacia la superficie lunar”, detalla un comunicado de la CNSA.

El módulo de aterrizaje excavará en busca de materiales con su taladro y brazo robótico. Después, transferirá las muestras al ascendedor, que despegará de la luna y se acoplará con la cápsula de servicio. Luego, los materiales se trasladarán a la cápsula de retorno para el viaje de regreso a la Tierra.

Según la CNSA, la tarea es perforar la superficie y recoger aproximadamente dos kilogramos de rocas y otros escombros. El tiempo de recolección se realizará en el transcurso de un día lunar, equivalente a alrededor de 14 días terrestres, lo que evitará que los componentes electrónicos se dañen por las temperaturas extremadamente frías durante la noche. Después, cuando lleguen a la Tierra, las muestras se almacenarán principalmente en el Observatorio Astronómico Nacional de la Academia China de Ciencias de China, ubicado en Pekín.

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