Alejandro Jorge Sinibaldi Aparicio o “el Sipi” como es conocido por sus amigos, luego de estar prófugo por 4 años y pico, decidió entregarse a las autoridades guatemaltecas este lunes 24 recién pasado, después de una negociación de nueve meses y pico con la FECI, negociación que, según declaraciones del jefe de esa fiscalía, no apareja trato preferente alguno, pues de acuerdo con la legislación chapina, no se le puede otorgar algún beneficio a un sindicado hasta que sea ligado a proceso.  Si bien formalmente eso es así, es evidente que alcanzaron algún tipo de acuerdo que se concretará cuando se den las condiciones procesales.

Pero ¿por qué se entrega?  Si bien es posible que el Sipi extrañe mucho a su tierra y a su familia -por supuesto- y que esté cansado de estar huyendo (además que por mucho que haya podido acumular, la plata se acaba) en la mente de todos está presente la idea que viene a soltar la sopa, a cantar rancheras, a “sapear” pues.  Para poder optar a un beneficio como ser colaborador eficaz y conseguir una reducción de su pena o evadir la cárcel del todo, debe proveer información valiosa para la fiscalía y poner a tiro a otros personajes que interesen más.

Así como es fácil pensar en ese acuerdo de colaboración, es fácil pensar que el Sipi está decidido a quemar sus naves y nunca más involucrarse en política; de esa cuenta, más que castigo al sindicado, a la fiscalía -y a quienes se ha señalado de estar detrás de cierta persecución, sea cierto o no- les interesa neutralizar a quienes sí van a seguir en la política o manipulándola.  Es lógico, ¿de qué sirve eliminar del tablero a un alfil solamente, cuando se puede dar jaque mate? 

El Sipi promete contar todo y eso pasaría por corroborar lo que adelantó su ex secretaria, Aneliese Herrera (nota de Prensa Libre) y con ello, pasarse a traer a Raymundo y medio mundo, incluyendo a la propia ex Fiscal General Thelma Aldana.  Aunque ella ha negado los señalamientos, es vox populi que ella era una pieza del infame “gato” Herrera y que la apadrinó a lo largo de su carrera para alcanzar distintos puestos dentro de la administración de justicia.  El “gato”, por cierto, es prófugo de la justicia y su apadrinada, antes de irse del cargo, dejó presentada la acusación que lo obligó a exilarse en Nicaragua.  Mal paga el diablo a quien bien le sirve, dice eldicho.

Sin embargo, quienes esperan que la eche de boca, tendrán que esperar sentados, pues la FECI y en especial su jefe, Juan Francisco Sandoval, ha desechado en el pasado acusaciones en contra su antigua jefa y si existe algún acuerdo de colaboración para el Sipi, seguro el fiscal Sandoval procurará, con la información que provea, apuntar los cañones hacia un lado solamente y no disparar con escopeta cuache.

Así, se especula que el Sipi cuente lo que dice que sabe según un comunicado emitido el mismo día de su entrega; en él adelanta -amenaza veladamente- revelar cosas que podrían ser sin duda perjudiciales, si no penalmente, por lo menos si duros golpes a la credibilidad y al standing político y social de muchos personajes públicos y, peor aún, algunos no tan públicos.  La hecatombe está anunciada.

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Como en este país las cosas rara vez pasan por casualidad, justo en estos días en los que hay mucha presión sobre los diputados para elegir -finalmente- magistrados de la CSJ y de salas de apelación, luego de los retrasos provocados por la eterna lucha de poder entre las facciones políticas chapinas (que poco tiene que ver con ideología), aparece el Sipi que, junto a ella y otro político corrupto, Manuel Baldizón, eligieron cortes en el 2014.  Ella -Baldetti- contó cómo hacía años, se habían elegido cortes “alrededor de una cama” en el antiguo Hotel Vista Real.  El Sipi anuncia -amenaza- contar eso y mucho más.  Eso pone una presión adicional, sin duda, justo ahora cuando se debe elegir magistrados.  Ya veremos qué efecto tiene.

Siguiendo con las metáforas ajedrecistas, la movida del “alfil” Sipi, pone en un predicamento a muchos y los puede llevar a un zugzwang; probablemente esa es la jugada de quienes a través de la prosecución de ciertos personajes y no de otros -lawfare- quieren dar jaque mate. 

Veremos si para ellos es sacrificable su reina -Thelma Aldana- o si no están dispuestos a hacer tal sacrificio con tal de ganar la partida.  Todo apunta a que están dispuestos a cualquier cosa.

¡Quién fuera Kasparov o Carlsen para adivinar las siguientes movidas en el tablero!

La movida está hecha, pero los jugadores y a quienes representan las piezas todavía no; ¿quién o quienes serán los reyes a quienes se les quiere dar jaque? ¡Esa es la pregunta!

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