En esto de la estrategia para enfrentar la propagación del Covid-19, el gobierno ha tomado medidas a medias que a algunos les han parecido muy laxas; curiosamente esas mismas medidas le parecen a otros demasiado restrictivas.  En lo que parece haber consenso es que las medidas a medias adoptadas por el gobierno les parecen, a unos y a otros, como  improvisadas.  Tal vez porque no se ha mantenido la misma medida con la misma magnitud mucho tiempo da esa impresión, parece haber sido a medias.  La única medida que si ha estado en vigor desde el inicio es el cierre de los centros comerciales -los grandotes, porque los pequeños o “plazas comerciales” están a full mosh- restoranes para atención en el local, colegios, universidades, gimnacios y transporte público.  De ahí, casi todo lo demás ha ido abriendo poco a poco.  El gobierno ha tratado de mantener cerrados los lugares donde puede haber “apeñuscamiento” y la posibilidad de distanciamiento social es menor. 

La última de estas medidas que aparenta improvisación ha sido limitar la circulación de vehículos de acuerdo a si tienen placa par o impar.  Circular el día que no corresponde es contrario a las dispociones presidenciales, pero eso de ajustarnos a las normas, por tontas, inútiles o irracionales que nos parezcan, nunca ha sido muy de nosotros los chapines, siempre andamos bucando cómo darle la vuelta a la tortilla y echarle la culpa a las autoridades de que nosotros no cumplimos.

Es precisamente esa actitud, con un poco de irresponsabilidad y estupidez, la que llevó a un grupo de muchachitos y muchachitas -y algunos adultos- a realiazar una “pary” en una tienda de muebles.  Rápido vimos cómo algunos justificaron tal transgresión diciendo que pobres los patojos, que han estado encerrados mucho tiempo y que solo estaban desestresándose, o cosas similares.  Hay varias palabras o frases que los chapines usamos más y mejor que ningún otro centroamericano; el “fíjese” es clásico, igual que el “no tenga pena”, pero el que en este caso aplica es el nunca bien ponderado: “si, pero…”  El si, pero tal o cual cosa es nefasto; nefasto como se usa acá, pues.  

Por si no fuese suficiente la transgresión, tuvieron la brillante idea de publicarlo en redes sociales, estereotipando aún más los privilegios que algunos estúpidamente ostentan.  Eso debe tener consecuencias para los transgresores, por transgresores y por mulas.  Que me perdonen los ishtos y sus tatas, pero es la verdad.  Esperemos que la sanción sea acorde a la transgresión y no se pretenda un “castigo ejemplar” porque eso tampoco es justicia.  La sancion debe ser acorde a la transgresión, punto.

Hace unos días, en una manifestación motorizada, una connotada señorona se le ocurrió tapar casi toda su placa “por seguridad”; por supuesto que la pararon y le impusieron la multa correspondiente.  Se salvó, eso si, de que no le aplicaran todo el peso de la ley, pues el código penal lo contempla como delito.  Si es correcto o constitucional es algo que se dirime en tribunales, no en los medios o en redes.  El hecho es que la señorona se molestó por ello y se ha vuelto viral en redes sociales.  Mal ejemplo le da a su hija que la acompañaba.  Me pregunto: ¿hubiese reaccionado igual si en un viaje a los Miamis o a Orlando, una patrulla gringa, con esos policías gringos que no se andan con chinitas le hace el alto y le pide sus papeles?  ¿Será que responde igual?  Nunca lo sabremos, pero me atrevo a apostar que hasta le sonríe y lo felicita por cumplir su deber.  

Para terminar el día, tambíen en un hecho relacionado con las placas pares e impares, una mujer agredió a varios agentes de la PMT porque la pararon por circular en día par, con placa par.  Naturalmente eso escaló y luego adujo que una agente la había golpeado.  Francamente lo dudo, pues se pudo observar a su hija grabando con su celular y de ser cierto, se hubiese ido al MP de inmediato.

Las medidas pueden parecernos extremas o laxas, estar de acuerdo con la encerrada a medias o no, preocuparnos más por la economía -que ya está seriamente afectada- o por impedir que el virus se propague aún más; podemos manifestar públicamente nuesto sentir, pero no podemos transgredir normas para hacerlo.  Eso nos convertiría en lo mismo que estamos criticando.  

Exigir que el gobierno cumpla y utilice eficaz y oportunamente los miles de millones que tiene a su dispocision para atender la pandemia es más que justo, es un bien debido, se diría teológicamente.  Pero toda justa exigencia se viene al traste (¿trasto?) si para hacerlo violamos la ley. Como diría el recientemente fallecido cómico mexicano, Héctor Suárez: “¡qué nos pasa!”

 En fin, un día más en el trópico en tiempos de Covid.  Ya no sabemos si lo que el gobierno toma son medidas, o sea, mesuradas, calculadas, precisas, o medias; medio encerrados, economía medio cerrada, medio circulamos, medio nos contagiamos, medio inviernten el dinero, medio atienden a los enfermos y medio cumplimos la ley.

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