El diputado Felipe Alejos presentó esta semana una iniciativa le Ley en la que propone que el 20% del salario de todo funcionario público, empleado y prestador de servicios técnicos o profesionales (asesores) sea cobrado como impuesto para ayudar en la pandemia.  

Muchos dirán que es del diente al labio o que es pura politiquería.  Tal vez, pero en política quien pega primero, pega dos veces.  Nadie más, diputado o bancada alguna presentó una iniciativa similar.  Ni modo, nadie quiere dejar de recibir su pistío a fin de mes.  Los trabajadores del Estado, excluyendo a los que están ayudando directamente a combatir el Covid-19, no están haciendo mayor cosa, pero reciben su pisto cabal.  No así muchos empleados del sector privado que fueron despedidos y otros a quienes los contratos les han sido suspendidos conforme a la Ley.  Y no digamos los pequeños y medianos empresarios que muy probablemente quebrarán o se las están viendo a palitos.  Y de los auto empleados o trabajadores informales, ni hablemos, ¡en la lona!  Si no hay consumo, no hay ingresos para los comerciantes y fabricantes; y si no hay ingresos (ventas y/o ganancias) no hay impuestos.  Por supuesto eso nunca es problema para el gobierno, porque siempre se puede endeudar más a costa de todos nosotros.  ¿Fácil, vaa?

Pero regresando a la iniciativa de Alejos, es indiscutible que el diputado es un político en todo el sentido de la palabra; el que usted le quiera dar es asunto suyo.  Alejos le ganó la partida a todos los diputados y bancadas “serias” o las que se autodenominan progresistas.  Con su pisto no se metan, pero con el de los demás, sí.  Como siempre. Hablan mucho de solidaridad, pero con la plata ajena.  

La iniciativa es genial, porque deja en evidencia a todos los demás.  Independientemente de que esté mal redactada o que, por ejemplo, icluya a algunos de los trabajadores del Estado que SI están enfrentando la crisis de salud (opino que sería una canallada pretender que ellos se reduzcan 20% también) o que no tome en cuenta los criterios tributarios para definir salario, son cuestiones accesorias que pueden y deben ser corregidas en comisión o en redacción final. 

Mi vaticinio: no llegará a ser discutida en el pleno o, si lo es, no será aprobada de urgencia nacional, y de esa forma, dormirá el sueño de los justos entre primera y tercera lecturas.  El diputado Alejos podrá, con toda razón, decir que no obtuvo el apoyo necesario, evidenciando a sus compañeros como avaros y poco solidarios con el resto de los guatemaltecos que están viendo sus ingresos mermados o truncados.

Cachimbazo pegó el diputado y, a golpe dado ¡no hay quite!

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